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Factores psicológicos en la lucha contra el cáncer

Factores psicológicos en la lucha contra el cáncer

Factores psicológicos en la lucha contra el cáncer


Hoy 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer con el objetivo de aumentar la concienciación sobre esta enfermedad y movilizar a toda la sociedad para trabajar por una mejor prevención y control de ésta. Este día ha sido promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional con el Cáncer (UICC).


Según la OMS, el cáncer es una enfermedad que consiste en la proliferación y multiplicación de forma rápida de células anormales que se extienden e invaden diferentes partes del cuerpo, dándose así el proceso de metástasis, que es la principal causa de muerte por cáncer.

Algunos datos sobre el cáncer

El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, siendo 1/6 muertes ocasionada por esta enfermedad. Sin embargo, alrededor de un tercio de las muertes provocadas por cáncer responden a alguno de los principales factores de riesgo para esta enfermedad según la OMS - Organización Mundial de la Salud: índice de masa corporal elevado, consumo escaso de frutas y verduras, sedentarismo y consumo de tabaco y/ o alcohol. Por tanto, un tercio de estos casos se puede prevenir a través de hábitos de vida saludables. 

Actualmente, los principales tipos de cáncer que provocan mayor número de fallecimientos son por este orden: pulmonar, hepático, colorrectal, gástrico y mamario.

Según la OMS, entre el 3 y el 50% de los cánceres se podría evitar si se reducen los factores de riesgo y se aplican estrategias de acción preventivas. La prevención engloba también la detección precoz y un adecuado tratamiento, que si se dan, aumentan mucho las probabilidades de recuperación en muchos tipos de cáncer.

Para poder recibir un tratamiento adecuado y eficaz, ante todo es necesario tener un diagnóstico correcto. A partir de aquí, el tratamiento debe ser multidisciplinar, aportando al paciente todo tipo de cuidados y atención no solo a nivel físico para luchar contra el tumor y prolongar su vida mediante cirugía, radioterapia o quimioterapia, sino integrar otros servicios también centrados en el paciente, como es el apoyo psicológico para ayudar en el afrontamiento a la enfermedad y mejora de su calidad de vida entre otros.

Hoy en día, algunos de los cánceres más frecuentes tienen unas tasas de curación elevadas si se han detectado pronto y se tratan adecuadamente, e incluso pasa con otros tipos de cáncer menos frecuentes. El éxito de los tratamientos nos lleva a que haya pacientes que hayan pasado por un proceso de curación de cáncer que posteriormente tienen que volver a incorporarse a su nueva vida y que en muchas ocasiones, también necesitan de un soporte para afrontar al principio este proceso y los cambios producidos.

Por otra parte, cuando el objetivo no es curar el cáncer porque está muy avanzado, en cuidados paliativos el objetivo gira en torno a aliviar los síntomas que presenta la persona y mejorar su calidad de vida para ésta y su familia. Según la OMS, los cuidados paliativos pueden aliviar los problemas físicos, psicosociales y espirituales de más del 90% de las personas con cáncer avanzado.

Importancia del soporte psicológico en pacientes y familiares con cáncer

Afrontar un diagnóstico de cáncer no es un proceso fácil, ya que la persona ve alterados todos los ámbitos de su vida, además de afectar también a sus familiares más cercanos, a los cuáles también les invaden muchas y diferentes emociones e incluso pueden verse alterados también varios ámbitos de su vida. 

El dolor, la incertidumbre y poca sensación de control, el estrés, tener que ausentarse del trabajo o renunciar a él y como consecuencia en muchas ocasiones problemas económicos, no hacen más que aumentar la ansiedad y estrés de la persona afectada y sus allegados.

Ante esta situación, un profesional puede ayudar al paciente y a su familia a asimilar la información que recibe, tomar decisiones, mejorar la comunicación con los médicos y su familia, ayudar a manejar los síntomas de ansiedad y tristeza, orientarle en el tratamiento y los síntomas que pueda experimentar tanto físicos como psicológicos y trabajar sus mecanismos de afrontamiento más adaptativos para controlar el estrés.

Así como el tratamiento avanza, en muchas ocasiones es necesario asistir a la persona en su recuperación emocional y en su retorno a su vida, afrontando el malestar de toda la experiencia del diagnóstico, tratamiento y sus consecuencias, los miedos a volver a recaer, el estrés ante las revisiones y la recuperación de su vida personal, de pareja, familiar, social y laboral.

Cómo afecta a las personas enfermas de cáncer y algunos consejos para manejarlo

Dado que este tema es muy importante, merece tener un monográfico particular para tratarlo, así que aquí hablamos de tres aspectos muy frecuentes que se dan sin olvidar que hay muchos otros.

La rabia es una de las emociones que puede aparecer ante el diagnóstico, aunque no todas las personas reaccionan de esta manera. Esta emoción puede depender de muchos factores, como la predisposición a reaccionar así ante malas noticias, poder identificar una causa como la responsable en gran medida del cáncer (cómo el tabaco), si ya se ha vivido otro cáncer en uno mismo o en personas allegadas, etc. Es importante normalizar esta reacción, darse permiso para sentirla y poder exteriorizarla de la manera más adaptativa posible. 

Otra emoción que es muy frecuente es el miedo, aunque los motivos de ese miedo pueden ser diferentes para cada paciente, ya que la enfermedad cada uno la vive desde su experiencia de una manera muy personal. El diagnóstico ya de por sí puede provocar esta emoción, ya sea porque hemos oído en los medios, porque conocemos a alguien o ya se ha tenido una experiencia previa con esta enfermedad, se sabe que es un proceso duro y de dolor. El  miedo puede ser uno o muchos, puede ser por uno mismo o por qué pasará con los demás (por ejemplo cuando las personas con cáncer tienen hijos pequeños, su preocupación es más por ellos que por ellas mismas), puede ser por los cambios que conlleva (personales, familiares, sociales, de pareja, laborales,…), miedo a los controles,... Esta emoción es inevitable que surja y no por ello debemos pensar que no se puede hacer nada para afrontarla de la manera más adaptativa. Participar en la toma de decisiones ayuda a tener más sensación de control, pedir ayuda tanto a los profesionales como a personas allegadas, estar informados sobre todas las dudas que se tengan, tomar las medicaciones que se recomiendan en caso de ser necesario para la ansiedad, entender que niveles mínimos de ansiedad ayudan a movilizarse y buscar soluciones y buscar soporte psicológico si se ve que no se es capaz de sobrellevar estas emociones sin ayuda son algunas de las recomendaciones para manejar esta emoción.

El cansancio/ fatiga puede afectar en diferentes momentos del proceso. Muchos pacientes explican que incluso después de haber descansado se sienten cansados, y esto afecta de manera considerable a su calidad de vida e incrementa la preocupación de ellos y de los demás. Mucho de este cansancio tiene que ver con el tratamiento, sobre todo con la radioterapia y la quimioterapia. El cansancio está muy relacionado con la ansiedad y depresión, ya que la sensación de que no se pueden hacer tantas cosas como antes puede provocar estrés y en muchas ocasiones, la calidad de vida va disminuyendo cada vez más percibiendo este cansancio como incapacitante. Aceptar que el cansancio es inevitable y que hay cosas que realmente no se pueden hacer no implica que se puedan adoptar ciertas medidas para reducirlo, como mantener un mínimo de actividad diaria siempre que sea posible, tratar factores que producen cansancio como dolor, anemia,…, pedir ayuda, tener una  dieta rica y variada, darse permiso para no hacer nada cuando uno esté muy cansado sin torturarse,… Se trata entonces de valorar y negociar con este cansancio cuánto uno quiere que le limite y hasta dónde. 


Cómo afecta a familiares

En el momento de la noticia, muchos son los familiares que sufren un impacto emocional y necesitarán de un tiempo para asumirla. Este impacto variará en función del parentesco, tipo de relación que se tenga con la persona diagnosticada, la edad tanto del familiar como del enfermo, el tipo de cáncer, si los tratamientos tienen mayor o menor éxito, los recursos de los que se dispongan, apoyos, haber tenido experiencias similares anteriores o no,…. Es posterior a este momento cuando pueden aparecer muchas dudas en los familiares sobre cómo actuar y comunicarse con su familiar que padece la enfermedad. Lo que es realmente importante en estas ocasiones, es mostrar el apoyo hacia esta persona que lo sufre, que sepa que se está a su lado, escuchándole y ayudándole en lo que precise. 

En muchas ocasiones los familiares se ven desbordados por la sensación de incontrolabilidad e incertidumbre, por la preocupación por el dolor y malestar que siente la persona con cáncer. Es importante que los familiares estén informados sobre la enfermedad, en qué consiste y cuál será el tratamiento o protocolo a seguir, así como cuáles son las reacciones emocionales  y miedos o preocupaciones más frecuentes, para así afrontarla con la mayor naturalidad posible, pudiendo atender a la persona afectada sin que la enfermedad sea un tabú ni que las emociones se desborden. Es en estos momentos dónde el soporte psicológico sería de gran ayuda para ayudar a manejar todas estas emociones en caso de verse desbordados.

El cuidado de un familiar con cáncer también supone un estrés y esto puede afectar a nivel emocional y físico para el o los familiar/ es que lo ejerzan. Este cuidado puede suponer cambios a nivel de rol en la familia (por ejemplo el que era cuidado pasa a ser el cuidador), necesidad de pedir tiempo en el trabajo para acompañar a los controles médicos, cambio de prioridades y de planes, cambios a nivel emocional en todos los miembros, miedo al futuro,… 

En las personas cuidadoras y el resto de familiares pueden aparecer emociones y sensaciones de tristeza, rabia, ansiedad, miedo, sensación de incontrolabilidad y desesperanza entre otras. 

Si se tiene algún familiar o allegado que padece cáncer, aquí os dejamos algunos consejos para afrontar esta enfermedad:

  • Infórmate sobre el cáncer y sus tratamientos: busca información a través de profesionales y documentos oficiales. Escuchar personas que han pasado por ello también puede ayudar, aunque recuerda que cada persona lo vive de manera muy personal.
  • Permítete hablar sobre la enfermedad: habla sobre la enfermedad con el familiar enfermo siempre que consideres que es el momento y lo necesita así como con otros apoyos.
  • Escúchale: a veces es suficiente con que la persona enferma se sienta escuchada, evita las frases hechas como “tienes que ser fuerte o no pienses así”, es mejor no contestar si no se sabe qué decir a contestar este tipo de frases.
  • No dejes que te desborde tu preocupación: si temes por cómo se siente o sobre qué va a pasar, no dudes en preguntar a los profesionales y al propio familiar enfermo sobre qué le preocupa, así se sentirá apoyado, escuchado y comprendido. 
  • Permítele y permítete llorar: si el familiar enfermo necesita llorar, deja que llore si así lo necesita, es una manera de soltar tensión y desahogarse, no dejes que te incomode. Y si así lo necesitas, no te prohíbas llorar tú también.
  • Silencio: si en ocasiones la persona que padece la enfermedad no quiere hablar, respétale, es importante que la enfermedad no se convierta en un tabú pero tampoco es necesario hablar de ella constantemente.
  • Sentido del humor: cuando la ocasión lo permita, el sentido del humor y la desdramatización pueden ayudar a sobrellevar la situación.
  • Cuidado personal: es muy importante no perder de vista que la persona enferma necesita de tus cuidados, y que para poder dárselos es necesario que tú estés bien. Por tanto, es importante también recibir apoyo de otras personas menos implicadas, no aislarse, mantener hábitos de vida saludables en la medida de lo posible y tener momentos de desconexión y descanso mientras alguien te sustituye. Creer que si te alejas estás fallando a esa persona es un error, ya que si no te cuidas acabarás también con tal desgaste que no favorecerás su cuidado. Cuidarte es sinónimo de cuidarle.

Esperamos que este artículo os haya servido para concienciarse más sobre esta enfermedad, la necesidad de llevar a cabo conductas preventivas y acercaros un poco más a la vivencia de las personas que la padecen y sus familias.


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