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Tengo miedo a salir de casa tras el confinamiento”, ¿qué me puede estar pasando?

Tengo miedo a salir de casa tras el confinamiento”, ¿qué me puede estar pasando?

Tengo miedo a salir de casa tras el confinamiento”, ¿qué me puede estar pasando?


Nuestro país, al igual que muchos otros, se encuentra en un estado de crisis sanitaria debido al COVID-19 por el que desde hace más de un mes y medio hemos tenido que permanecer muchos de nosotros confinados en casa. Durante todo este período, para muchos de nosotros nuestras vidas han cambiado de forma repentina y radical, nos hemos tenido que enfrentar a una situación de responsabilidad individual y colectiva para frenar la pandemia.


El inicio del estado de alarma y confinamiento supuso para la mayoría de personas un período de adaptación lleno de ansiedad, angustia e incertidumbre. Esta nueva situación ha exigido que aprendamos por obligación a convivir 24 horas con nuestros familiares o a estar solos en casa, si es el caso, sin poder ver a otras personas que nos importan físicamente, a estudiar o trabajar a través de las nuevas tecnologías, no  poder practicar deporte al aire libre, no ir a restaurantes o tener que ir a supermercados con limitaciones. Sin embargo, pasados unos días o unas semanas, la mayoría de las personas ha logrado adaptarse y acomodarse a permanecer en casa, pero muchas otras continúan con consecuencias negativas en su estado de ánimo entre otras. Una de las consecuencias que hoy queremos tratar y que está apareciendo ahora que llega el desconfinamiento es “el síndrome de la cabaña” que se trata de fuertes síntomas de ansiedad ante la idea de volver a la vida exterior por el desconfinamiento.

Actualmente, estamos en el proceso de ir recuperando poco a poco nuestras rutinas, sin olvidar, que el virus sigue siendo una amenaza y que vamos a necesitar adoptar durante un período de tiempo muchas medidas de protección extraordinarias y mucha paciencia. Algunas de estas medidas son mantener la distancia de seguridad, mascarillas, no compartir juguetes entre los niños, mamparas en restaurantes, mayor uso de tecnologías,... La mayoría de las personas están consiguiendo afrontar todas estas circunstancias buscando soluciones para ir adaptándose día tras día a estos inconvenientes. Sin embargo, muchas otras personas de todas las edades, necesitarán ayuda para superar toda esta situación.


He oído hablar del síndrome de la cabaña ¿qué es?

El origen de este síndrome lo encontramos en el siglo XX y su nombre se deriva de la “fiebre de la cabaña”, en inglés “cabin fever”. Entre otras teorías, en esa época muchos colonos americanos tenían que pasar largos períodos de tiempo en invierno en sus cabañas y cuando ya podían salir, aparecía malestar psicológico junto a síntomas somáticos ante tal idea y tras tanto tiempo encerrados. Por tanto, cuando hablamos del “síndrome de la cabaña”, nos estamos refiriendo a la experimentación de miedo por salir a la calle tras un largo período de estar encerrados en casa. Miedo a relacionarnos con otras personas, a ir a según qué sitios, a realizar ciertas actividades que antes realizábamos con normalidad,… Es importante recalcar que en un primer momento se puede considerar “natural” tener cierto miedo dado que el virus continua siendo una amenaza y que llevamos mucho tiempo confinados. También es importante destacar que no se trata de un trastorno psicológico.

Entonces, nos podemos encontrar con una sensación de seguridad y tranquilidad que experimentan muchas personas al permanecer en sus casas y ansiedad, evitación e intranquilidad ante la idea de tener que salir a la calle y retomar la anterior normalidad.


¿Qué síntomas tiene el síndrome de la cabaña?

Ante la expectativa de salir a la calle….

  1. A nivel cognitivo: dificultad de concentración, déficit de memoria, pensamientos recurrentes de sensación de peligro, sensación de inseguridad,….
  2. A nivel emocional: excesivo miedo a salir, nerviosismo, síntomas depresivos y ansiosos, sensación de enjaulamiento, frustración,…
  3. A nivel conductual: desgana por hacer tareas cotidianas, sobre todo las que exijan salir al exterior, excusas para no salir, retrasar el día de la salida,...
  4. A nivel fisiológico: fatiga, alteración del sueño, cambios de humor, dolores de cabeza, palpitaciones, rigidez muscular,… Además, por no acudir a realizar las revisiones médicas pendientes o necesarias en caso de necesitarlas, aumento del riesgo para la salud.

Suele afectar más a personas que viven solas o han tenido escaso contacto con otras personas durante el confinamiento. 


¿Qué hago si me siento identificado o identificada con este síndrome?

  • FIJAR OBJETIVOS DE MANERA GRADUAL PARA SALIR DE CASA

Ir poniendo objetivos para salir más cerca de casa, en entornos que nos den seguridad e ir aumentando tiempo y distancia progresivamente, siempre respetando el horario permitido y con las medidas de seguridad pertinentes.


  • RESPETAR LAS MEDIDAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD

Detrás de estas medidas hay unos profesionales de la salud que velan por nosotros y que establecen cuáles son las medidas necesarias y adecuadas para que sigamos protegidos. Si las seguimos, el riesgo de contagiarnos se ve disminuido. 


  • SER RESPETUOSOS CON NOSOTROS MISMOS

Es importante atender a nuestras necesidades y escucharnos. Se trata de una situación novedosa para todos, llena de incertidumbre y excepcional, por lo que cada uno puede encontrar una manera diferente de ir superándola y debemos tratarnos con comprensión y cariño.


  • HACER ACTIVIDAD FÍSICA O EJERCICIO FÍSICO

Empezar o seguir si ya se hacía haciendo actividad o ejercicio físico dentro de casa y luego, con la distancia marcada en el primer punto, empezar a hacerlo fuera, siempre respetando el horario permitido y con las medidas de seguridad pertinentes. 


  • MANTENER EL CONTACTO Y LAS RELACIONES CON LA FAMILIA Y AMIGOS

Realizar llamadas y video llamadas, saludar a los vecinos cercanos desde la puerta o el balcón, tratar de tener conversaciones de al menos unos minutos manteniendo las medidas de seguridad puede seguir facilitando el contacto con el exterior y con la nueva y progresiva normalidad a la que nos vamos adentrando. Además, el apoyo social es vital para ganar seguridad y confianza en uno mismo y superar los miedos.


  • COMPARTIR LAS PROPIAS INQUIETUDES, MIEDOS Y SENTIMIENTOS

Compartir nuestras emociones y temores nos puede permitir darnos cuenta de que no somos los únicos que las sentimos, sino que las comparten otras personas. Esto puede ayudarnos a entender que hasta cierto punto esas emociones pueden ser normales y naturales por el momento que vivimos, puede ayudar a los demás a saber qué necesitamos o a explicarnos cómo han superado ellos sus miedos.


  • MANTENER RUTINA Y HÁBITOS SALUDABLES

Cuidar las necesidades básicas como la alimentación, el sueño y la higiene, no estar siempre en pijama, tener una cierta rutina y disfrutar de la luz natural puede ayudar a aumentar el estado de ánimo para seguir afrontando el miedo y conseguir adentrarse en la nueva rutina y normalidad.


  • DISTRAERSE

Realizar actividades que nos gusten y distraigan aporta salud y descanso mental y ayudan a evitar estar la mayoría del día pendiente de las noticias sobre el virus.


  • BUSCAR AYUDA PROFESIONAL

Muchas personas siguiendo las pautas anteriores pueden conseguir que los síntomas de este síndrome vayan disminuyendo y salir a la calle. Sin embargo, algunas personas van a necesitar de ayuda profesional para poder afrontar este problema. Si es tu caso, no sientas culpa o vergüenza, no dudes en ponerte en contacto con un profesional para que pueda proporcionarte estrategias eficaces para superar este miedo y puedas volver a la normalidad de la manera más fácil. En Clínica Atenea te podemos ayudar.


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