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Afronto o evito

Afronto o evito

Afronto o evito


¿Sabes que tomamos decisiones siguiendo un patrón del que no somos conscientes? Tomar las riendas de tu vida través de decisiones conscientes es posible, si sabes cómo.


Es la experiencia que vamos adquiriendo durante toda la vida la que nos va ayudando a detectar cuáles son los obstáculos que nos encontramos y cómo resolverlos. Cómo lo hemos hecho antes determina cómo intentaremos hacerlo en el futuro. Afrontar los obstáculos significa saber identificarlos y plantear las mejores y peores soluciones teniendo en cuenta el coste y el beneficio, sobre todo personal.

En ocasiones creemos que estamos afrontando la situación pero lo que realmente hacemos es intentar superarla evitando cierto malestar que es necesario superar, deseando que desaparezca por si solo o llevando “amuletos” que nos ayudan a creer que la situación estará más controlada.

Aquí explicaremos algunos de estos casos que pueden pasar desapercibidos y no detectar que se está evitando:


- Evitar la situación constantemente esperando que desaparezca por sí misma para evitar el malestar que ésta genera. A veces no nos vemos capaces de soportar el malestar y pensamos que actuar de ésta manera nos evitará sentirnos peor. La realidad es que no hacernos cargo y no asumir estos sentimientos, por desagradables que sean, nos puede llevar a tener un alivio temporal. Sin embargo a la larga aparecerán otros sentimientos aún peores, como la sensación de fracaso o decepción al ver que no se resuelve. Actuar de esta manera hace que la situación se mantenga más de lo normal y necesario en el tiempo. Ello puede sobrecargar a la persona hasta que ya no puede más y aparecen síntomas de cansancio, agobio, depresivos y de ansiedad.

- Instalarse en la queja. Quejarnos de la situación que no nos gusta puede ayudarnos a encontrar comprensión por parte de los demás e incluso alivio por mostrar lo que nos genera. Sin embargo, quedarse instalado en la queja no nos dejará avanzar. No encontraremos el momento de ponernos a buscar soluciones y esperaremos que otros lo hagan por nosotros o que, una vez más, la situación se arregle por sí sola, algo que probablemente no sucederá. Al final es no salir de un bucle. El problema se mantiene en el tiempo o si desaparece, al enfrentarnos a una situación similar volveremos a actuar de la misma manera y entraremos en otro bucle nuevo con todo lo que ello conlleva.

- Instalarse en la posición de víctima. En esta posición es donde frecuentemente acaban las personas que tienden a instalarse en la queja. Esta posición nos lleva a dejar de creer que somos responsables de lo que nos preocupa, que otros lo arreglarán. Vistas así las cosas, nos apartarnos de la búsqueda de soluciones y no actuamos. 

- Conductas de seguridad. Se producen cuando la persona necesita ir acompañada o llevar consigo misma objetos que considera que le darán suerte o que le ayudaran a controlar la situación. Realmente lo que sucede es que está evitando afrontar los sentimientos negativos como el miedo y encima los mantiene en el tiempo. Por ejemplo la que lleva consigo un ansiolítico por si le da un ataque de pánico y el simple hecho de dejárselo un día le puede provocar todavía más malestar.

- No exponerse. Evitar las situaciones que implican exponerse a una posible crítica y evitar así el conflicto puede servir al principio. Sin embargo, de mantenerse esta actitud de forma sistemática puede provocar que nos convirtamos en personas poco tolerantes y vulnerables a las críticas negativas e incluso a las constructivas.

La vida es muy larga y nos enfrentaremos a situaciones complicadas, inesperadas, injustas… No establecer soluciones realistas y alcanzables en un margen de tiempo realista, no querer aceptar sentimientos y emociones (en muchas ocasiones negativos) y no buscar la manera de afrontarlos, puede acabar provocando consecuencias muy negativas.

Por ejemplo, una persona a la que le genera ansiedad y malestar salir a la calle sola porque sufre de agorafobia, cuántas más veces salga acompañada o con su pastilla, menos podrá acostumbrarse y conocer que los síntomas que tiene son solo eso. No poder comprobar que no le va a ocurrir nada, incapacitándola no ya para su vida diaria sino incluso para aprender a controlarlos.

Os dejamos aquí algunos consejos para afrontar una situación problemática de forma positiva:


Os dejamos aquí algunos consejos para saber si está afrontando una situación problemática:

- Aceptar los sentimientos y emociones que nos genera. Nos ayudará a encontrar qué necesitamos en ese momento y a tomar decisiones adecuadas, adaptadas y realistas a lo que podemos hacer y necesitar. Piensa que es normal que no nos gusten y nos resulten desagradables.

- Buscar activamente soluciones a los problemas. . Esto implica hacerse cargo y responsable de ésta búsqueda en lugar de delegar en otras personas mientras esperamos a que nos arreglen los problemas. Dejarse ayudar es muy importante para el bienestar personal y en muchas ocasiones indispensable, pero siempre haciéndose cargo de uno mismo, de la situación adversa y de su malestar. Las soluciones deben ser realistas y a corto plazo. Es importante que la solución acabe siendo a largo plazo, pero para alcanzarla, hay que tener en cuenta cómo hacer los pasos intermedios.

- Afrontar y hacerse cargo de las consecuencias de los propios actos. Las decisiones que tomemos pueden ser o no las más adecuadas. En todo momento es necesario afrontar las consecuencias que estas tendrán. De no ser las que esperábamos se buscar de forma activa nuevas soluciones al tiempo que se aceptan los sentimiento y emociones que estas generan.

El malestar es algo inherente a nuestra condición de ser humanos. Estar triste, nervioso y preocupado por algo es tan normal como estar alegre y optimista a lo largo de la vida. Son muchas las situaciones y obstáculos que nos encontramos. Ser capaces de afrontarlos y aprender cómo hacerlo de la manera más satisfactoria nos ayudará en el futuro a desarrollar herramientas que nos permitirán resolver futuros problemas y a ser más fuertes o resilientes. 

Por último señalar que incluso las estrategias de afrontamiento que nos hayan resultado útiles en unas situaciones pueden no serlo en otras. Ser capaces de valorarlo, adaptarse y buscar nuevas opciones es esencial.

“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias –  para decidir su propio camino”. Viktor Frankl


Si te ves identificado y consideras que necesitas aprender y encontrar nuevos recursos para afrontar o que estás instalado en la evitación, en la clínica de psicología Atenea te podemos ayudar.


¡Te esperamos!


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